Monasterio de Nuestra Señora de los Pobres- La Rioja-

Somos la raíz del árbol para que dé frutos

En la ciudad de La Rioja, camino a La Quebrada y al pie de los cerros, viven 5 hermanas contemplativas en un Monasterio. Está allí, no hacen apostolado, sólo salen para lo estrictamente necesario. Los domingos abren su capilla para el público en la Misa. La casa es austera, sencilla, igual que las hermanas. Pero todo tiene perfume a paz, a alegría, a Dios. Son las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor.

Llegado, precisamente, el domingo del Buen Pastor quisimos presentarlas, conocer su vida. Son un pulmón de gracia en nuestra Diócesis.

Las hermanas son: Misericordia Scrifignano, mendocina de 90 años, inquieta, pícara, portera, sacrista y consejera de cuanta persona se acerque al monasterio; Teresa del Carmen Acosta, catamarqueña y por lo tanto devota de la Virgen del Valle, serena y buena cocinera; Rosa Margarita Cisneros también catamarqueña y seguidora de María del Valle, con sonrisa amplia y contagiosa; María José Duarte, de Brasil, simpática, sensible y  Marta Ramírez cordobesa de Villa Gral Belgrano, profunda, alegre, empática y aunque por coquetería no quiso decir la edad, lleva muy bien sus más de 80.

La fundadora es la francesa Santa María Eufrasia Pelletier (1796-1868) Ingresó a la Orden de Nuestra Señora de la Caridad fundada por San Juan Eudes, se nutrió de su mística y su misión. María Eufrasia da un nuevo impulso misionero acorde con los tiempos y en 1835 creó la Congregación «Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor» de vida apostólica y más tarde la rama contemplativa que es la comunidad que tenemos en la Ciudad de La Rioja.

Hecha la presentación de las hermanas y la Congregación, invitamos a imaginar sus voces, sus risas, sus aportes, en esta conversación que tuvimos con Misericordia, Teresa y Marta.

¿Qué hace una monja contemplativa?

(Teresa) Santa Eufrasia decía “donde no llegue tu acción, que llegue tu oración”, por eso para nosotros toda la jornada, todo el día rezamos por la salvación de todas las personas, con el trabajo diario compartimos con los demás que salen a trabajar para ganar su sustento.

Toda nuestra jornada está como en la vida cotidiana, tenemos trabajo de manejo de la casa, pintamos imágenes, el rezo comunitario y personal, la misa; todo lo ofrecemos por las personas que más lo necesitan.

¿Cómo es un día de ustedes?

(Misericordia) Me levanto temprano y me vengo directamente al oratorio, cuando no tenemos misa lo primero que hago es “recibir al Amado”, comulgar. El Amado está en el Sagrario, lo recibo, le agradezco, le agradezco a la mamita Virgen y estoy así un ratito en recogimiento y después me pongo a rezar la liturgia de las Horas, las rezamos a todas individualmente y vísperas en comunidad. También los momentos personales de oración en donde ponemos en los Brazos del Buen Pastor al mundo entero.

(Marta) Nos cuidamos entre todas, todas tienen su atención, su delicadeza, especialmente hacia las enfermas. A las plantas del patio las cuida un jardinero y nosotras las de aquí, también regamos, cuidamos. Tenemos una perrita, la mascotita que se llama Chiquita y es muy piadosa, nos acompaña a rezar. También tenemos afuera las guardianas que cuidan y vigilan: Pamela y Encanto, con ellas nadie se puede acercar a la casa. Son muy buenas guardianas.

(Teresa) Rezamos por todos pero especialmente por la diócesis, por las parroquias cuando están en sus fiestas patronales, por nuestro obispo ahora que está en Conferencia Episcopal, por los jóvenes que tienen la jornada el sábado y por todos los que nos piden oraciones particulares. Nuestra oración es una oración encarnada en la realidad que sufre el mundo. Hacemos un cuarto voto que es el celo por la salvación de las personas, ponemos en el corazón de Dios las necesidades de todas las personas y de la diócesis, todos están en nuestro corazón. Si bien por la clausura estamos como separadas de las personas, eso nos ayuda a tenerlas más presentes en el corazón de Cristo.


 

(Teresa) ¿Qué es la clausura?

Es el lugar privilegiado para estar con el Señor, físicamente es no salir sino para lo necesario, no tener actividad apostólica, tener muros alrededor de la casa, pero verdaderamente es estar clausuradas dentro del corazón de Dios, para tener la suficiente cercanía como para presentarle a todo aquello por lo que rezamos. Si no tuviésemos la clausura no podríamos realizar esto. Pero también tenemos vacaciones, paseos, distracción y si bien estamos en silencio, tenemos nuestros momentos de conversación en las comidas.

Misericordia quien tiene 72 años de vida religiosa. Descubrió que quería ser hermana contemplativa de un modo particular. Cuenta que en su familia no se vivía la fe, ella era sólo bautizada y muy independiente. Y “fui de puro curiosa a las hermanas del buen pastor apostólicas, tenía unos 15 años. Seguí yendo y una chica me dijo ¿Querés hacer la comunión? Y yo le dije ¡si es algo bueno! Pero llegó el momento en que me tenía que confesar, entonces yo dije ¡no! ¡Al cura no le importan mis cosas!, pasó el tiempo y como el cura era amigo mío, no sé lo que hizo ¡y terminé confesándome! Pude hacer la primera comunión. Cada vez me gustaba más estar con las hermanas y una chica me dijo ¿no querés ser religiosa? Le conteste que no, que Dios no iba a querer una chiquitita como yo, que no tenía plata ni un montón de cosas. Ella me dijo ¡Dios no mira eso! Entonces le contesté sí ¡si es algo bueno! Nos empezamos a reunir con una hermana, me empezó a preparar y justo me enfermé y la hermana me dijo que así enferma no podía ingresar yo le contesté ¡me voy a ir donde yo quiera, no donde me manden! Y habrá pasado un mes y me sané, Dios siempre me tenía en sus brazos, me llamaba para que lo conozca y decidí entrar en las contemplativas. Mi familia no era practicante, eran muy independientes, mis hermanas me decían que no me fuera a las monjas pero yo me fui e ¡hice lo que yo quería y se acabó!. Entré en Mendoza y luego fue la formación en Buenos Aires y al fundarse este monasterio nos vinimos para acá el 2 de julio de 1988. Monseñor Witte fue quien nos trajo”

(Teresa) María Eufrasia se inspiró para nuestro nombre el nombre de una fábrica que había cerrado dejando a mujeres sin trabajo. La fábrica se llamaba Buen Pastor.

(Marta) Allí está nuestro carisma, la misericordia, la compasión, la ternura de Jesús Buen Pastor hacia aquellos que más lo necesitan, especialmente con la mujer y los apostolados se van adaptando de acuerdo a las necesidades de los tiempos. Nuestras hermanas apostólicas ahora están ayudando en el tema de la trata, de la violencia familiar, nosotras venimos a ser la raíz para que a través de nuestra vida de oración alimentemos el árbol del apostolado para que dé frutos. Lo primero es vivir esa misericordia en comunidad y luego hacia afuera. Siempre nos hemos sentido acompañadas por los riojanos, los sacerdotes, los religiosos y en particular las hermanas Esclavas y las Dominicas. Fuimos las primeras en tener jornada de oración por las vocaciones y luego se fue extendiendo por la diócesis.Me siento feliz. Conocí de joven a las hermanas del buen pastor en Córdoba a los 16 años a través de una amiga y esa amiga iba a ingresar a la vida contemplativa y me contaba, luego otra más y de ahí surgió mi vocación. Me sentí atraída, lo que más me atrajo a mí fue el carisma de la misericordia y el celo por la salvación por las personas. Yo pensaba en mi familia que no son practicantes y decía ¡cómo puede ser que no conozcan a Dios! Entonces pasó un tiempo y me acompañaron las hermanas apostólicas, pero mi atracción fue a las contemplativas sobre todo por María Magdalena, porque fue la primera en estar y encontrarse con Jesús, la que estuvo en la cruz, fue nombrada apóstol de los apóstoles. Tenía cercanía con Jesús y ella lo anunció a los apóstoles.

 A los jóvenes les diría que busquen más a Dios, que lo amen, que no se dejen atraer tanto por lo pasajero. Dios da amor, se da todo.

(Teresa) Nosotras estamos aquí, tenemos una formación común entre todas las hermanas en otros lugares para conocer las distintas culturas y adaptarnos para que seamos abiertas y nosotras y a los demás Tenemos que darle dinamismo a la contemplación. Tenemos el mismo carisma y espiritualidad en 3 estilos diferentes: las de vida apostólica, las contemplativas y los laicos asociados que son personas que quieren compartir nuestro carisma. Los laicos son llamados a vivir la vocación desde el laicado con el estilo del Buen Pastor desde la misma familia cuidando al más frágil, al caído, sin discriminar, todas las ovejas son dignas de misericordia.

(Misericordia) A los jóvenes les digo que no se puede vivir sin Dos, sin la Eucaristía se pierden. Además hay que cuidar la naturaleza, lleva a Dios, a contemplar todo lo que Él hace crecer, los pájaros, las plantas, la belleza de las montañas, Dios las cuida con un poquito de agua. Todo eso me ayuda muchísimo para la oración. Ver cómo Dios cuida a la naturaleza y así nos cuida a nosotros.

El monasterio Nuestra Señor de los pobres es un lugar para no perderse, no sólo por lo pintoresco, sino para no perderse de Dios.

¡Gracias hermanas por esa entrega gratuita y fraterna, por ser sencillas y normales!

¡Gracias por mostrarnos con sus vidas el estilo de Jesús Buen Pastor!