Segundo domingo de cuaresma (18 de marzo)

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Antes de hacer estar reflexiones de los domingos, es un deber de justicia decir lo siguiente: aunque para algunos pudiese aparecer “inadecuado” este medio de comunicación social: “EL INDEPENDIENTE”, es en él por quien llega la Palabra de Dios a muchos cristianos y no cristianos de nuestro pueblo. San Pablo, si tuviese que predicar, hoy, la Rioja, entre otros medios, utilizaría este mismo que nosotros usamos; Dios mide y ve las intenciones con distinta vara de lo que solemos hacerlo nosotros.

ESTA SON LAS REFLEXIONES

Para los cristianos, hijos de la Iglesia diocesana, estamos viviendo un tiempo en el año que le llamamos: “CUARESMA”. Tiempo de mayor intensidad en la oración, en la reflexión, en el análisis de la vida personal y comunitaria. Aquí cobra todo su sentido cristiano la llamada “penitencia“, “mortificación”, “dominio de nuestro egoísmo” e inclinaciones desordenadas. La  META  de la Cuaresma es lograr la CONVERSIÓN  de la mente y el corazón- de todo el  hombre- para que responda la vida a las exigencias del EVANGELIO.

La Cuaresma tiene trazado un camino que lleva a la PASCUA. Es el camino del “éxodo” que lleva a una nueva “tierra prometida”- es el camino necesario-  para lograr un “hombre nuevo”. Es el camino que nos saca de una situación de esclavitud a la condición de hombres libres. Es el camino que va “conquistando” la plenitud de la vida. Es CRISTO  que se hace CAMINO  y se hace Vida en PLENITUD.

DOS HECHOS BIBLICOS:

Hoy la liturgia nos señala dos hechos bíblicos  para la reflexión: Primero: Abrahan —llamado padre de los creyentes— sube a un monte por indicación de Dios para sacrificar a su propio hijo- Dios ve la FE de Abrahan y le dice: “no lo hagas…” Segundo: CRISTO sube al monte para la TRANSFIGURACION  con Santiago, Pedro y Juan. En el primer hecho bíblico debemos descubrir las exigencias de la FE. Son exigencias de conversión. Solamente quien tiene “ojos de fe” puede descubrir la dimensión de este hecho en su profundidad. (Sentido de la Cuaresma).

En el segundo hecho, Cristo se transfigura –aparece el DIOS HOMBRE— vemos la actitud de los apóstoles que se quieren quedar allí y no bajar— “qué lindo es quedarnos aquí…“. la voz del Padre Dios que dice: “éste es mi Hijo amado… escúchenlo…”. Una nube que vela el rostro de Cristo, la invitación de Cristo a que bajen y que guarden silencio hasta la resurrección.

REFLEXIONANDO LOS HECHOS BIBLICOS:

No es un hecho histórico y pasado solamente. HOY nos  plantea como personas y como pueblo hasta donde la FE CRISTIANA  nos exige un “vaciamiento” de lo “nuestro” (“egoísmo” para llenarnos, caminar y vivir de y con EL (Dios).

Así entenderemos mejor lo que significa ser “hombres libres”, “hombres protagonistas de la historia“ con sentido evangélico de la vida.

La Transfiguración de Cristo es un anuncio de la “Pascua”, del “hombre nuevo“ de la VIDA VERDADERA. Pero META  a alcanzar. Por tanto es también nuestra, esa invitación a “BAJAR”  para hacer el camino que es “cuesta” que es “conquista”.

El Cristo YA está en la historia nuestra —camina con nosotros— hace con nosotros el camino: Si la “nube” impide ver su rostro resplandeciente, ESTA VERDADERAMENTE, no es ficción. Aquí cobra sentido cuando decimos: CREDO. Está velado en la carne de cada hombre,  en cada sacramento, en la Biblia, en cada acontecimiento de la vida, en la iglesia peregrina,  en todo camino por lograr la “redención” en él. BAJEN  seguirá diciendo el Señor especialmente a cada cristiano para construir una sociedad nueva según SU PLAN. Para la construcción El no desecha a ninguno, cristiano y no cristiano. Ayudemos a hacer descubrir el “velo” que le oculta a los ojos de los hombres que luchan por descubrir el  sentido de la verdadera vida y de la verdadera felicidad. No bajar es ser infieles al Cristo que nos llamó para ser sus testigos y constructores de lo “nuevo” de lo que fraterniza de lo que impide ser verdaderos protagonistas.

Finalmente:

 Después del acontecimiento vivido por nosotros argentinos en el “hecho” eleccionario —conocido su resultado— las grandes esperanzas de un pueblo que busca encontrar su “verdadera transfiguración”, nosotros como cristianos estamos más obligados a “bajar” para construir una RIOJA NUEVA. Tenemos, a la luz de estos pasajes bíblicos, UNA GRAN RESPONSABILIDAD para UNA GRAN TAREA. Es de TODOS para TODOS. No nos quedemos en el monte, “evadidos” de nuestro compromiso engañándonos en una falsa “transfiguración”. El Señor sigue haciendo su marcha con nosotros. Seamos hombres de Esperanza.