¡Mirá vos! Sos mi amigo el Beato

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Mi amigo el Beato

En el Día del Amigo agradecemos Fray Miguel Ángel López (franciscano conventual) su testimonio de amistad con el Beato Juan Carlos Murias.

Conversar con el padre Mguel refresca el corazón y abre la cabeza. Muestra la verdadera motivación de Carlos Murias para entregar su vida: Jesús y el Evangelio.

Carlos y Miguel se conocieron muy jóvenes en el noviciado de los franciscanos. Compartieron la formación y eso les abrió camino a una gran amistad que incluyó también a sus familias. Discutían sus ideas, se reían juntos, se contaban sus sueños,compartían rezos. Como dos amigos. Fue un corto e intenso tiempo. Carlos tenía 31 años cuando lo mataron y Miguel otro tanto.

Cuenta que Carlos era muy buen amigo, alegre, guitarrero, rezador y apasionado por seguir a Cristo. Ese Cristo que se entregó en la Cruz y Carlos tomó muy en serio hasta llegar a imitarlo.

El padre Miguel afirma risueñamente que culpa de Carlos está en La Rioja porque él era un enamorado de este lugar e insistía en que los franciscanos abrieran una casa aquí. También fue el responsable de que se aparecieran archivos y se sacaran de los cajones varios testimonios para que avanzara la beatificación suya, también de Gabriel, Wenceslao y el obispo Enrique.

Al momento de su martirio vivía en Buenos Aires, llegó a Chamical y como el obispo Angelelli se quebró de dolor en el sepelio tuvo que hablar tomar la palabra. No sabe de dónde sacó fuerzas y dijo que Carlos y Gabriel fueron mártires de la Caridad, que no había una cuestión ideológica, amaban a Jesús en los pobres y les daban la Buena Noticia.

Ahora, en la liturgia de las celebraciones le toca venerarlo, incensarlo a su amigo Carlos. Con una carcajada nos cuenta que le dice ¡Mirá vos! Yo tirándote incienso ¡sos un beato y te tengo que rezar con toda tu gente! Él mismo se pone de rodillas ante Carlitos y solo Dios y ellos saben lo que conversan. Quizás simplemente gustan de estar juntos como buenos amigos.

A todos nos hubiese gustado conocer a Carlos de Dios Murias. Se dice «dime con quien andas y te diré quién eres». Escuchando y mirando al padre Miguel nos acercamos y mucho a su amigo Beato.