Encuentro Nacional de Pastoral Carcelaria – Hagamos lo que Francisco nos dice

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“PASTORAL CARCELARIA: HAGAMOS LO QUE FRANCISCO NOS DICE”

Fuente: Pastoral Carcelaria Diócesis de La Rioja
Bajo este lema se inició el XIX Encuentro de Responsables Diocesanos de Pastoral Carcelaria,en el Convento de San Alfonso – Villa Allende – Córdoba del 3 al 6 de febrero de 2024, con la participación de representantes de 42 diócesis. Hasta ahora la máxima cantidad de diócesis que han participado.

Queremos agradecer a todos los que han hecho posible la realización de este encuentro anual.
De una manera especial a los arzobispados, obispados y prelaturas que con esfuerzo económico han becado parcial o en su totalidad a sus referentes para costear los gastos de los viajes y la estadía.
En la primera jornada se explicó y se ejercitó el método de “La Conversación Espiritual”, que utilizamos durante todo el encuentro. Escucha activa, escucha receptiva y escucha actuante donde compartimos lo que nos toca más profundamente, en concordancia con el camino sinodal que la Iglesia transita.
La temática consistió en analizar y reflexionar sobre el Magisterio del Papa Francisco en el ámbito de la carcelación: discursos en sus viajes apostólicos, audiencias generales y visitas que realizó a las cárceles del mundo entero hasta la fecha.
En tal sentido, pudimos descubrir que en todos los casos el hilo conductor es la Misericordia, Dios es “rico en misericordia” (Ef2, 4), nunca se cansa de perdonar a sus hijos.
Las experiencias compartidas junto a las palabras del Santo Padre nos permitieron seguir ahondando por el camino del anuncio del Evangelio y el Amor de Dios en cada uno de los hermanos privados de la libertad que visitamos en las distintas cárceles del ámbito nacional, donde nos encontramos con Jesús Preso, con la dignidad de todo ser humano que no pierde esa dignidad por estar preso y menos aun cuando se considera pecador perdonado, aunque sigan vigentes sus condenas y procesos.
El Papa Francisco, es el primero que se presenta como uno más dentro del penal y manifiesta abiertamente: “yo soy un pecador a quien el Señor miró con misericordia, soy un hombre perdonado.”
En todas sus visitas y discursos comparte con los presos, sus familias, con los agentes penitenciarios, los agentes pastorales, las autoridades gubernamentales y con toda la sociedad en general, la imperiosa necesidad de no descartarnos como personas y de abrir caminos con horizontes de inserción a una sociedad más fraterna y justa.
Luego de estas conversaciones en estos días, el Espíritu Santo nos impulsó más a comprometemos a ser forjadores de esperanza, no solo en las visitas a nuestros hermanos privados de la libertad sino también en nuestras comunidades eclesiales como también ámbitos de evangelización para no descartar a nuestros hermanos presos y buscar caminos de reinserción junto con ellos y en los distintos ámbitos de lo que llamamos «el mundo de la carcelación».
En la educación, que no solo llegue a algunos; en la seguridad, que reprime pero no genera confianza; en la sanidad, que solo atiende los casos graves y algunas veces tarde sin tener lugar para la prevención; en las oportunidades de talleres y/o cooperativas de trabajo para formarse en el hábito y la cultura del trabajo; en lo judicial, para que no solo responda a demandas ocasionales o presiones sociales sino que puedan tener los elementos necesarios para seguir las causas y procesos escuchando a las personas.
Todos estamos presos, esclavos de nuestras afirmaciones, si las condenas son solo castigos y no se transforman en posibilidad de cambio e inserción. “Una condena sin futuro no es una condena humana, es una tortura” (cf. Discurso Papa Francisco – centro penitenciario femenino – 16-01-2018 Santiago de Chile)
Estos días han sido enriquecedores recordando las palabras del Santo Padre pero sobretodo en la Conversación del Espíritu nos ayudó a escucharnos; primero a nosotros mismos y luego a los demás. Y esa escucha nos llevó a ver y proponer algunas conclusiones que próximamente compartiremos con todos.