Un Canto a la Vida – Homilía Monseñor Braida en la Comunidad Angelelli

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MISA COMUNIDAD ANGELELLI                                         3 de agosto de 2023, 19hs

 Beato ENRIQUE ANGELELLI: un Canto a la Vida                                                          

Homilía Mons. Dante Braida – Comunidad Angelelli, pquia Santa Rita 03–08-2023 / Lecturas bíblicas: Jr 1, 4-10, Sal 22; Jn 12,20-28

Con Alegría y Esperanza nos reunimos hoy para celebrar la Vida del beato Enrique Angelelli a 100 años de su nacimiento a la vida y a 47 años de su nacimiento a la Vida en toda su plenitud.

Considerando todo lo que vivió y la entrega martirial de su vida podemos decir con claridad que la Vida de Angelelli fue un canto a la Vida. La vida de Angelelli hoy es un canto a la Vida.

  • En la primera lectura, el profeta Jeremías cuando descubre su vocación experimenta fuertemente que Dios es quien lo llama a una misión pero que ese llamado ya se empieza a gestar por la obra de Dios en el Vientre de su Madre. Le dice: «Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones».

Dios elige al profeta desde cuando se desarrolla en el vientre de su madre, allí mismo lo consagra, es decir lo declara alguien muy sagrado, alguien muy valioso, alguien a quién Él ama entrañablemente, alguien capaz de hacer mucho bien, alguien en quién Dios puede confiar y a quien le puede confiar una misión para ayudar a otros.

Al celebrar el centenario del nacimiento de Enrique es una ocasión para dar gracias por la madre y el padre que le dieron la vida: don Juan Angelelli y doña Celina Carletti. Ellos lo engendraron, colaboraron con su gestación y le transmitieron la vida. Lo recibieron con amor y generosidad, lo bautizaron, es decir lo unieron a Dios y le fueron generando el ambiente propicio para que pueda crecer junto a otros familiares, vecinos, comunidad de la escuela y comunidad de la iglesia en la cual él irá descubriendo su propia misión. Qué bueno tener presente que también al profeta Enrique Dios lo eligió desde el vientre de su madre y lo fue formando en una familia y ambiente bien concreto.

Hoy es un día para que también nosotros demos gracias por la vida recibida, por las personas que han colaborado con nuestro nacimiento y crecimiento… que seguramente son muchas, son tantas. Digamos con confianza: gracias Señor por el don de la vida, gracias por la vida de tantos que me ayudaron a crecer. Gracias Señor.

  • Dios elige para enviarte a una misión: ‘te he constituido profeta para las naciones’. O sea, su misión será reconocer lo bueno que hay en el pueblo y que refleja su seguimiento de Dios y denunciar las injusticias que afectan y denigran la vida de muchas personas. Dice Jeremías: “El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: «Yo pongo mis palabras en tu boca. Yo te establezco en este día sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar”.

Angelelli pronto descubrió que Dios lo amaba y lo llamaba a ser pastor de su pueblo y para eso se fue preparando en la comunidad de Iglesia, con una cercanía fuerte con Dios y con una cercanía fuerte con el pueblo al cual tendría que servir. A los 15 años ingresa ya al Seminario mayor de Córdoba.

Poco a poco fue descubriendo lo valioso del Evangelio, lo valiosa que era la amistad con Jesús, lo liberador que era seguirlo con confianza y generosidad. Lo valioso que era caminar juntos con otros en la Iglesia y en la sociedad y lo valioso que era el servicio y la entrega por el bien de los demás, especialmente los más pobres. Fue descubriendo las injusticias que afectaban la vida de tantas personas y de modo particular de los trabajadores.

Fue madurando descubriendo su vocación y misión a la luz del Evangelio. Podemos preguntarnos cómo habrán resonado en su corazón las Palabras que recién escuchamos: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.”

El único modo de dar vida es morir a uno mismo, como la semilla, para dar muchos frutos (recordar la experiencia del germinador en la escuela). Como lo hizo en primer lugar en Jesús que ‘siendo Dios se anonadó a sí mismo y se hizo uno de nosotros asumiendo la misma muerte y muerte de cruz’.

En Angelelli vemos muchos frutos que hoy mismo siguen madurando como consecuencia de su entrega generosa como pastor y de la entrega de su misma vida aquel 4 de agosto. Esa entrega hoy inspira nuestras vidas y nos alienta a seguir ese mismo camino.

Hoy nuestra vida es una misión, y se realiza en la muerte de nosotros mismos para que se exprese el amor de Dios hacia los demás en todo lo que nos toca vivir cada día. En las luchas contra las injusticias y en la búsqueda de oportunidades para el crecimiento de los demás, sobre todo los más pobres y necesitados.

Para que en la comunidad se realicen tantas actividades para el bien de la vida de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, de las familias hacen falta vidas generosas y entregadas. Cada actividad que realizamos inspiradas por el Evangelio es un modo de morir a uno mismo para dar vida a los demás. Es seguir el camino del beato Enrique.

  • Para que esto pueda darse y sostenerse hace falta cultivar una cercanía con Jesús, con su Palabra, con la Eucaristía, porque en ese vínculo estrecho con quien dio su vida por amor se nos va incorporando ese mismo espíritu de entrega generosa. Esa cercanía nos da la confianza para vencer todos los temores. Temores que también los tuvo el profeta Jeremías.

Qué le responde Jeremías al Señor ante su llamado? ¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”.

El Señor me dijo: “No digas: ‘Soy demasiado joven’, porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor –». El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo…”

Entonces, a los jóvenes aquí presentes y a todos los jóvenes les digo: la juventud no es excusa para no asumir nuestra misión. Al contrario, si nos sentimos pequeños, ello nos hace más necesitados de Dios y de los demás y nos hace más humildes para recibir de Él toda su ayuda. Así que, jóvenes, ánimo! Dios los ama y confía en ustedes. Adelante!

Dice el papa Francisco: “Quiero recordar que no hace falta recorrer un largo camino para que los jóvenes sean misioneros. Aun los más débiles, limitados y heridos pueden serlo a su manera, porque siempre hay que permitir que el bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades. Un joven que va a una peregrinación a pedirle ayuda a la Virgen, e invita a un amigo o compañero para que lo acompañe, con ese simple gesto está realizando una valiosa acción misionera…  Si sabemos escuchar lo que nos está diciendo el Espíritu, no podemos ignorar que la pastoral juvenil debe ser siempre una pastoral misionera. Los jóvenes se enriquecen mucho cuando vencen la timidez y se atreven a visitar hogares, y de ese modo toman contacto con la vida de la gente, aprenden a mirar más allá de su familia y de su grupo, comienzan a entender la vida de una manera más amplia. Al mismo tiempo, su fe y su sentido de pertenencia a la Iglesia se fortalecen. Las misiones juveniles, que suelen organizarse en las vacaciones luego de un período de preparación, pueden provocar una renovación de la experiencia de fe e incluso serios planteos vocacionales. Pero los jóvenes son capaces de crear nuevas formas de misión, en los ámbitos más diversos. Por ejemplo, ya que se mueven tan bien en las redes sociales, hay que convocarlos para que las llenen de Dios, de fraternidad, de compromiso. (Cristo Vive 239-241).

  • En Angelelli joven vemos a alguien comprometido con su proceso de crecimiento y alegre en su misión. En Angelelli vemos también un pastor que confía en los jóvenes. Muchos de los que hoy dan testimonio de su vida eran en ese momento adolescentes o jóvenes que sintieron fuertemente que su pastor y que la Iglesia en su renovación confiaba en ellos. Por ejemplo Carlos Di Marco y Rafael Sifre, con apenas 20 años, dejan su tierra y se dedican al movimiento Rural y emigran a la Rioja y a tantos lugares…

Decía Angelelli a los jóvenes en el año 1973: “Ustedes tienen en sus manos un presente preñado de dolores y esperanzas. Tienen una Rioja que hay que rehacerla siguiendo las más puras tradiciones de los mayores. No renieguen del pasado pero disciernen todo lo positivo y lo negativo que heredan. Construyan un futuro mejor. Ustedes son la primavera del pueblo, nunca pierdan la juventud de la mente y del corazón. No envejezcan nunca la inteligencia de ustedes y maten el corazón con el egoísmo. Prepárense para que sepan siempre dar razones de por qué viven, por qué creen y por qué esperan. No se marginen de la historia.  Sean protagonistas de una nueva Rioja según el Evangelio… Que nunca tengan que recurrir a la violencia para poder comer, para tener mayor cultura, o para cambiar una sociedad…” (1 de Julio de 1973)

  • Este Dios que nos da la vida y nos ama tanto nos ha creado para la felicidad, para que la alegría reine en lo profundo de nuestro Corazón. Es la alegría de los discípulos cuando ven a Jesús Resucitado, cuando reciben el Espíritu Santo. Es la alegría que surge de continuar la misma misión que comenzó Jesús y de experimentar el bien enorme que se puede hacer siguiéndolo.

Que nada nos quite la alegría de vernos amado por Dios y de amar a los demás en el servicio y entrega de nuestras vidas.

Querida comunidad, queridos jóvenes, fuerzas y adelante! Al recordar los 100 años del nacimiento del beato Angelelli demos gracias por el regalo de su vida y demos gracias por la vida que también nosotros hemos recibido.

Que, como la de  Angelelli, nuestras vidas sean también un ‘canto a la vida’. Así sea.