Tener 4 beatos mártires es un regalo de Dios – Padre Queirolo

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El padre Roberto Queirolo es un sacerdote de 90 años y 62 de ministerio. Amigo de los 4 mártires y un buen pastor de su pueblo. Compartimos una entrevista que le hicieron en Radio Ciudad de La Rioja

Hay un denominador común en todos los mártires que los constituye como tales, que es estar dispuestos a perder la vida antes que renegar de la Fe en Jesús. Es interesante que en el caso de nuestros cuatro mártires el papa haya querido encauzar su reconocimiento, después de largos estudios por distintas personas capacitados para ello, como mártires porque podría haberlos considerado como confesores. Se dice confesores porque han preferido confesar su fe, sus convicciones religiosas antes que evitar la muerte. Al considerar los mártires es un modo mayor de santidad porque no es que vivieron parte de su vida según las enseñanzas del Evangelio sino que, sabiendo que estaban amenazados, condenados a muerte, las mantuvieron lo mismo.

Estamos muy orgullosos de que hayan sido Mártires y de aquí de nuestra tierra riojana, que hayan dado ese testimonio de fe.

Yo conocí los cuatro, pero por el que más cercano estuve es con Wenceslao. Habiendo llegado los dos a La Rioja por el mismo motivo porque aquí estaba el obispo Angelelli y creíamos que podíamos desarrollar aquí nuestra vocación cristiana debido a que cada uno entiende lo que le pide Dios. Los primeros cinco meses que yo vivía aquí en La Rioja lo hice en el seno de su familia; compartíamos los almuerzos, las comidas, los ratos libres, de oración allí en Sañogasta. Fue una convivencia fraternal, él vino con sus muebles, trajo lo que pudo Y el párroco de Sañogasta, el padre Andrés, lo invitó a ir a la parroquia, les dejó lo que tenía para dormitorio y para su despacho a la familia y él se vino a dormir conmigo en un cuarto que había como despensa. Fue muy generoso era un sacerdote francés.

Wenceslao en Mendoza estaba muy bien. Entonces ya era delegado gremial, la inquietud por la justicia los derechos de la clase trabajadora la sintió desde muy jovencito. Es allí donde conoció a Coca y tuvieron sus tres hijas luego se encontró con Monseñor Angelelli y la pastoral que él tenía, allí se sintió identificado con ese proyecto de iglesia y quiso venir para aquí para colaborar en el área de la pastoral campesina. El móvil para venir aquí fue servir mejor a la iglesia.

Wenceslao cometió un delito muy grande: organizar los viñateros de entonces en cooperativas de modo que ellos fueran dueños de su trabajo y no simplemente mediero o empleados con limosnas como remuneración. En ese entonces no tener que rendirle al patrón y dividir por partes iguales lo que habían trabajado, mejoraba muchísimo su situación. Este punto era como un enclave que se ponía en un sistema nefasto de dependencia eterna de los patrones y poder ser dueños ellos mismos de lo que producían y fue muy importante lo que él realizó, tiene un alcance significativo y de ruptura de un régimen injusto tanto económico como social para hacer aquellos que, cinco siglos antes de Cristo, ya decían los griegos: la tierra es para quien la trabaja. Los que trabajan la tierra deben ser ellos los dueños de sus frutos y del beneficio que puedan alcanzar. Wenceslao priorizó la Palabra de Dios, su familia y su prójimo.

 A Carlos y Gabriel los traté menos. Fue en encuentros, en retiros, en jornadas de pastoral. Gabriel era muy lúcido en cuanto a lo que estaba sucediendo en la iglesia y en el país en ese momento. Conocía cómo eran estos mecanismos de regímenes totalitarios, también los vi en su parroquia. Personas íntegras, totalmente evangélicas, entregados con todo el coraje y con toda fidelidad y conciencia por el bien de la gente.

Angelelli fue un elegido de Dios desde su nacimiento. Su forma de ser, su capacidad intelectual, sus civilidad, su desarrollo pastoral; tenía todas las bases necesarias ser realmente un gran pastor, un gran sacerdote, un gran Obispo

Ha sido un regalo de Dios de esos extraordinarios que se hace a la iglesia y a la humanidad. Angelelli puso todas sus condiciones que eran muchas al servicio de su fe y de la humanidad.

Pidamos al Señor tenerlos cuanto antes como santos  tener el orgullo como iglesia de La Rioja de haber podido gestar y ser destinatarios de este testimonio de vida tan valioso.