Riojanos en Malvinas

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Al llegar a los 40 años de la Guerra de Malvinas, ofrecemos la palabra de tres comprovincianos. Sus testimonios no buscan abarcar todo lo que ocurrió, tampoco generar puntos de vista o juzgar lenguajes y estilos sin considerar el contexto. Sencillamente, se trata de leerlos, reconocer sus entregas, dar gracias por sus vidas y no dejar escapar de la memoria a nuestros hermanos que allí dieron la suya.

Los testimonios están casi sin editar, del modo como salieron del corazón de cada uno. Agradecemos la generosidad que han tenido al compartir sus vidas en Malvinas.

Testimonio de Alberto Santos Nieto, 64 años nacido en Chilecito.

Fui con el máximo de coraje que tenía, la fuerza, las ganas, la voluntad.

Foto en Puerto Argentino. Alberto es el primero de la derecha.

Soy un orgulloso como chileciteño, riojano y argentino de haber participado en esta contienda militar para ir a rescatar y defender a nuestras queridas islas Malvinas. En abril de 1982 estaba prestando Servicio militar en la Marina de Guerra en la Provincia de Bs As.

El glorioso 2 de abril se produce la guerra de Malvinas en donde por decisión del Estado Mayor Conjunto deciden rescatar a nuestras queridas hermanas Islas Malvinas de la piratería inglesa. Fui convocado el día 12 de abril de 1982. Estuve 60 días allá, pude pisar tierra malvinense para rescatarlas y defenderlas.

Una de las anécdotas que puedo contar es que un día estábamos haciendo práctica de tiro mientras navegábamos por el estrecho san Carlos y desgraciadamente con mi fusil hice puntería y maté a una gaviota y matar a una gaviota en el mar significa “yeta” y fue así, cuando regresábamos a Puerto Argentino fuimos atacados y combatimos con un helicóptero inglés.

Con mis 22 años de edad que tenía era toda una diversidad, cada uno de los 14000 soldados que fuimos, cada uno tenía su forma de hacer, su pensamiento. Me sentí sorprendido, contento, no sé si puedo decir feliz, ¿por qué no? Porque iba a rescatar con todos los soldados algo que nos corresponde que son las islas Malvinas.

Fui con el máximo de  coraje que tenía, la fuerza, las ganas, la voluntad. Me acuerdo que mientras estábamos ahí no dormíamos en cama, dormitábamos en una silla o en algún lugar, no teníamos camas y una noche soñé a mi madre (que ya no la tenía), la soné bonita como era con una de sus polleras y soñé que me sonreía, durante todo ese día he pensado que ese día yo moría en combate. Ese día y la noche hubo combate y seguí con vida, entonces pensé distinto, pensé que soñé a mi madre porque me quería dar fuerzas, me quería dar fe, me quería dar coraje y eso fue lo que más hice ese día, más allá que uno ya tenía esas ganas de estar ahí y combatir contra este enemigo.

Debo decir que el día negro, de los veteranos de Malvinas que somos los que volvimos, fue el 14 de junio de 1982 en que nos rendimos. Teníamos a 1 km a las tropas de ellos , nosotros teníamos a nuestras tropas, si se producía un combate de cuerpo a cuerpo iba a ser una masacre tremenda. Ese día se firmó un acta acuerdo entre el gobernador Benjamín Menéndez y el coronel que comandaba las fuerzas inglesas. Ese acuerdo decía que se producía un cese de fuego  y un retiro de las tropas argentinas en 72 hs. Ese fue un día negro, gritábamos y llorábamos y decíamos ¡Malvinas Volveremos! Y en el futuro esperamos y deseamos que sean habitadas y gobernada por argentinos por la vía diplomática y no a través d e las armas por que les aseguro que la guerra es algo muy feo, es algo terrorífico, más con la edad que teníamos nosotros . Ese 14 de junio se firmó el acta acuerdo pero no nos rendimos, los que quedábamos éramos unos 8000 soldados argentinos listos para combatir y detuvieron el combate porque iban a morir muchos, la gracia de Dios les llegó a ellos y firmaron este acuerdo pero no salimos con la cabeza baja.

Al regreso que fue el 15, 16 de junio nos prohibieron por varios meses que hablar cualquier cosa de las islas Malvinas. Los mismos militares nos taparon la boca, no debíamos hablar yo hoy en día como veterano de Malvinas camino con la cabeza en alto y con este orgullo humilde y sincero de haber estado en Malvinas, en esta gesta que rescatamos y custodiamos a nuestra islas Malvinas, a pesar de que es real de que por muchos chileciteños, riojanos y argentinos fuimos olvidados.

Pasa el tiempo y cada vez hay una movidita más buena, porque nos están reconociendo a nosotros.

Son Malvinas Argentinas porque el 10 de junio de 1829 el gobierno de la provincia de Bs As dice que por su historia y su posición geográfica son argentinas.

Tenemos héroes de Malvinas que son los que quedaron sepultados allá. Siempre le doy gracias al Padre Dios por haber vuelto al continente con vida. Hoy en día no digo que estoy completamente bien a nivel neurológico, pero hago todo lo que puedo, puedo hablar y expresarme y decirles a todos mis vivencias de estos 60 días en Malvinas y por qué son argentinas.

Nos llegaban cartas de la gente, venían en bolsa, las desparramaban en el piso y agarrábamos cualquiera. Aquí está la de mi familia de adopción uqe es de Buenos Aires, recibí carta de ellos, les contesté y se formó una fraternidad. Ellos me amadrinaron

Para terminar le pido a mi padre Dios que en un tiempo no lejano las Islas sean habitadas y gobernadas por compatriotas por la vía diplomática y no volver a las armas. Les aseguro que la guerra es mala, es fea, es terrorífica, mueren muchos por eso ése es nuestro deseo.

Les envío un saludo sincero a todos los que leen esta nota. Hasta la próxima. ¡Gracias!

Recuerdos de Malvinas, entre ellos el rosario que recibió cada uno del Padre Fernández

Testimonio de la hija de Rodolfo Ramón Fuentes, nacido en Aimogasta.

Llega esta fecha y no deja de ser sentida esta situación. Marcó a todos, los que estuvieron y los que no. Yo tenía 6 años y recuerdo como si fuese ayer.

A mi padre le tocó ir a esa guerra tan sentida en todo nuestro país. Dado que él trabajaba en la empresa petrolera YPF y dos o tres meses antes de la guerra habían viajado a traer de Europa el buque «Campo Duran» en ese momento era el barco con mayor carga de combustibles. Fue por ese motivo que no los dejaron llegar al puerto de Bs As. Y con el barco cargado recibieron la orden de ir a abastecer en Malvinas. Viajaron así a ese destino Lograron con su cometido. Pero no podían regresar por miedo a ser interceptados.  Él cuenta que fue muy angustiante aunque ellos estuvieron todo el tiempo dentro del barco. Los gritos de la guerra eran desgarradores y  las noches eran días por las bombas y tiros. Es muy triste escuchar la historia de cada ex combatiente de Malvinas.

De nuestra provincia el Centro de ex combatientes lleva el nombre de » Un sentimiento Argentino» y funciona en el barrio Antártida 4 de nuestra ciudad.

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Cabe destacar que en la actualidad hay 34 vivos. 14 murieron post guerra en el transcurso de estos 40 años. 6 Héroes Riojanos quedaron en las islas. Del total son de diferentes lugares de la provincia como: Chamical, Chilecito, Olta, Aminga y la Capital.

Julio Cepeda es un ex combatiente que  estuvo en el Gral Belgrano, tuvo muchas quemaduras y falleció de Covid el año pasado, lo que quedaron están bien física y psicológicamente. Llega esta fecha y no deja de ser sentida esta situación. Marcó a todos, los que estuvieron y los que no. Yo tenía 6 años y recuerdo como si fuese ayer cuando mi mamá y mi abuela se enteraban por radio y telecomunicaciones de la policía, no había otro modo de saber lo que pasaba.

Testimonio de Héctor Arias, 70 años, entrerriano y riojano por adopción

No fui a Malvinas para que me digan héroe y me dieran medallas fui por amor a la patria.

Pertenecía al regimiento mecanizado de Infantería número 7 en La Plata Cómo militar salí de La Plata el 4 de abril hasta Río Gallegos transportado en un Boeing 737 de Aerolíneas a Puerto Argentino, nos llevaron ese mismo día caminando hasta las posiciones que eran a 7 km hacia el este de Puerto Argentino. Comenzamos a cavar trincheras y pozos de zorro. Los pozos tenían 2 metros de diámetro y 2 de profundidad, había agua que brotaba por lo que las bolsas de dormir absorbían esa agua, dormíamos mojados. Hacía mucho frío y viento y hasta el 15 de abril tuvimos racionamiento caliente, después raciones de combate, comida fría pasamos hambre.

El 1 de Mayo comenzaron los bombardeos estábamos incomunicados y a veces recibíamos noticias y casi no había cartas me llegaron sólo 4 en todo el tiempo de mi familia. Estábamos permanentemente en la trinchera,  dormíamos con los ojos abiertos. El jefe de regimiento el 14 de Junio nos dijo que había que replegarse porque nos habíamos rendido, era el teniente coronel Hugo Giménez. Sentimos bronca, impotencia por la rendición por no haber cumplido el deber.

Los ingleses estaba muy preparados para el combate, tenían relevo combatían 8 horas y después volvían al Barco a descansar, verdaderamente peleamos contra la fuerza de la OTAN. Ellos reconocieron nuestro valor, se destacó a Ismael Poltronieri porque cuando su tropa se replegó él siguió defendiendo con una ametralladora Mac. Estaba solo pero simulaba a un teatro de combate y fue destacado por el Congreso. Al rendirnos los ingleses nos trataron mal, entregamos las armas y el material de combate; solo nos dejaron la ropa.

Cuando llegamos a Puerto San Julián nos subieron a unos camiones con las lonas bajas para que no nos vieran y por varios meses tuvimos la orden de no hablar con nadie del tema Malvinas. A la semana comenzamos a volver cada uno a nuestras casas.

Destaco el hecho del padre Fernández, un cura de Comodoro Rivadavia que se recorrió todas las posiciones de la isla a pie entregando rosarios de color marrón, andaba con uniforme de combate y no hacía caso de la alerta roja.

La guerra fue fuera del sentido común, algunos fueron llevados con ropa de verano, transportaban morteros y se dejaba las municiones en el continente.  El 26 de mayo estábamos 15 soldados en rueda, fuera de la trinchera y  cayó una bomba (que nosotros le llamábamos Pepa) y de los 15 quedamos 6. Ahí me quebré. Tuvimos que juntar los pedazos de los cuerpos de nuestros 9 compañeros No había bolsa mortuoria, los pusimos en una bolsa común, los atamos con sogas, alambres y los sepultamos sobre la tierra tapados con piedras, le rezamos a Dios por estos héroes. Me tocó sepultar a 4 compañeros y ahí me quebré y en ese momento llegó al padre Fernández y me consoló.

Los que verdaderamente vivieron la guerra fue el grupo Albatros que tomó las Islas y así murió el capitán Giachino con mucho coraje igual que la Fuerza Aérea.

Ahora me viene los mismos sentimientos de esa época: bronca, impotencia dolor. En todo nuestros DNI dice Héroes de Malvinas, yo no soy un héroe Héroes son los que quedaron en Malvinas, todas las medallas que me dieron no las uso. No fui a Malvinas para que me digan héroe y me dieran medallas fui por amor a la patria.

Me despido con esta frase: Ante el Peligro Dios es recordado y el soldado idolatrado, más cuando esté ha pasado Dios es olvidado y el soldado despreciado.