Recuperados de las adicciones, un testimonio de Resurrección (segunda parte)

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El Área de Comunicación de la Diócesis de la Rioja conversó con miembros del Grupo Esperanza Viva que son los que han pasado ellos, sus familiares o amigos por un proceso de recuperación de adicciones. Son llamados Embajadores de Esperanza. Al leer comprenderemos el sentido del Nombre

Hoy compartimos el Testimonio de Silvia, mamá de un adicto.

¿Yo como llego al grupo?, Marcelo, mi hijo Marcelo pide ayuda, no me pide ayuda a mí, le pide a su tío, yo sabía que Fazenda existía, nada más. Entonces mi hijo le pide auxilio a mi hermano, mi hermano es el que intercede para que él vaya a nuestro Marcelo de acá, en el año pasado, mi hermano es el que hace el ingreso de mi hijo, pero en realidad la que tenía que estar ahí era yo, yo era la que tenía que firmar como responsable, y bueno, mi hijo ingresa, ingresa el día sábado, y me dicen usted tiene que ir, tiene que perseverar en el grupo jefe. ¿Dónde? En el grupo Esperanza Viva.

Bueno, el día lunes vengo al GEV, vengo una mamá muy caída, una mamá muy golpeada, una mamá que no lo aceptaba del grupo GEV, que no lo aceptaba, no lo aceptaba Franco como responsable, lo cuestionaba, lo cuestionaba, lo cuestionaba y lo cuestionaba, y no había forma de hacerme entrar. No había forma de hacerme entrar porque lo veía Franco como un chico joven, a Macarena era una chica joven, y Sonia que era, digamos, un poquitito más mayor que mi hijo. Pero no, no aceptaba, no aceptaba las primeras veces, era, bueno, era una guerra continua, y yo me llamo la mamá abandónica, porque yo todos los lunes digo no vengo más al grupo, pero me tiran, persevero, porque el grupo jefe es el grupo que nos ayuda a nosotros, a nosotros los familiares.

Ete aquí que comencé a perseverar con el G.E.V, con muchas dificultades en principio, muchas dificultades, pero bueno, les cuento que mi hijo Marcelo no terminó Fazenda, Marcelo abandonó a los… Antes de cumplir los tres meses, Marcelo estaba fuera de la tranquera, fuera de la tranquera, le digo yo porque para entrar a Fazenda hay una tranquera. Ese día que Marcelo abandonó, yo dije, dejo el grupo G.E.V, no dejo, no vuelvo más porque el grupo G.E.V no era para mí, según yo no era para mí, el grupo solamente servía para yo acompañar a mis hijos, y no me servía para nada más, según yo. Bueno, dejé de venir dos lunes, y después de los dos lunes puse como pretexto y me acuerdo clarito, un lunes una tormenta y otro lunes fue que me caí, un lunes me caí, no vine ese lunes, pretexto de la caída, al otro lunes no vine porque pretexto la tormenta, al tercer lunes volví.

Y bueno, este grupo me ayudó a salir, me ayudó a salir de la oscuridad en la que yo estaba. Yo, bueno, mi hijo Marcelo no perseveró, mi hijo Marcelo vino una sola vez al grupo y no volvió más. Y comencé a perseverar con mi hijo Juan Manuel, en qué me ayudó a que el grupo me ayudó a que encontrarme con Dios, con ese dios que yo lo tenía olvidado, con un Dios que me había cerrado la puerta, me ayudó a mí como persona, crearme que una cosa es Silvia de hace un año atrás, yo hace un año y dos meses que estoy aquí. Muchos de los que están acá les pueden decir lo que he sido cuando yo ingresé al grupo y otra cosa en lo que soy Silvia ahora, estoy perseverando en el grupo, que me he dejado ayudar, que me he dejado moldear, porque yo me he dejado moldear, porque si yo no me hubiera dejado moldear, no sería la que estoy ahora. Bueno, hoy es un día muy especial para mí, esto de estar dando testimonio, la verdad que estoy un poquito shockeada, hoy es el cumpleaños de mi hijo, es el primer cumpleaños que no estamos juntos, pero este cumpleaños que estamos juntos va a ser, es en pos de su bienestar, es el pos de su bienestar.

Yo qué más puedo decir de este grupo, agradecerles, agradecerles la paciencia que me tuvieron, agradecerles el acompañamiento que tuvieron por mí. Cuando yo recién vine, las primeras que me acompañaron fue Zulma y fue Sonia, fueron las primeras mamás que me acompañaron en mi caminata, y después me acompañó, me está acompañando Mónica, y me está acompañando Mercedes, hoy Mercedes estuvo conmigo en mi casa, porque bueno, hoy es un día que estuve bastante caída, bastante caída, pero bueno, debo decir que lo extrañé a mí hijo, hoy es un día que lo extrañé muchísimo. Ellas me siguen acompañando, y el grupo me sigue acompañando, es un grupo, es un grupo hermoso, es un grupo maravilloso, y uno se abre, uno abre su corazón, uno deja entrar a Dios, y a nosotros las mamás, a mí sobre todo, porque soy una mamá que vino muy caída, que escuché el testimonio de la muerte tras el suicidio, yo tengo que decirles que el papá de mi hijo se suicidó, y con toda esa carga de dolor vinimos, mi hijo y yo, y bueno, pero lo vuelvo a repetir, este es un grupo maravilloso, la comprensión donde uno encuentra el aliento que a uno le falta, donde se encuentra el empuje que a uno le falta, y qué más puedo decir, mi agradecimiento eterno, porque me supieron comprender, porque me supieron entender, y porque me supieron ayudar, me supieron ayudar, me supieron comprender en todas mis rebeldías, porque fui una madre rebelde, fue una madre que al principio no aceptaba, yo, porque lo vuelvo a decir, yo me cuestionaba como estos dos chicos jóvenes me van a guiar a mí, persona mayor, y no, no, que tienen mucho para dar , que tuvieron mucho para conmigo, y tienen mucho para dar, y para seguir dando, mi agradecimiento interno, porque yo acá no olvido de cumplirlo, a Dios, fue un reencuentro con Dios, y les hablo a ustedes porque bueno, son nuevos, porque son nuevos y bueno, el resto los conozco, fue un reencuentro con Dios, fue un reencuentro con mi familia, fue un reencuentro con mi hijo, y está siendo un reencuentro con mi hijo más chico, que me está costando mucho, pero que tengo toda la fe, y la esperanza puesta en Él, es el grupo que nos ayuda, que nos alienta, es el grupo que nos da la esperanza, de que hay un cambio, de que si podemos cambiar, que nuestros hijos puede cambiar, y voy a terminar con una frase, “somos familia, somos esperanza”. Amén.

DATOS IMPORTANTES

Lugar de reunión: Parroquia “Espíritu Santo”

Días de reunión: Todos los lunes

Horarios de reunión: 20:00

Contactos: Franco Ávila – 3804 93-3801