“No tenemos la solución de todos los problemas del mundo en nuestras manos, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos.»

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El 26 de agosto se celebró el Día Nacional de la Solidaridad y se instauró en homenaje al natalicio de la Madre Teresa de Calcuta, nacida en Albania el 26 de agosto de 1910. Una de sus frases más significativas decía: “No tenemos la solución de todos los problemas del mundo en nuestras manos, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos.» Esta cita se ve reflejada en muchas personas anónimas que hacen el bien al prójimo y no son noticia, es por ello que hoy queremos dar a conocer el testimonio de Laura Domínguez, cuya vida está atravesada por la solidaridad, la caridad, por dar y compartir lo que tiene, por su amor y compasión al prójimo. Actualmente desempeña  varias acciones solidarias, una de ellas es ser parte del voluntariado en el Hogar del Carmen, ella junto a la Hermana Lilian están a cargo del Roperito “Padre Reginaldo”; allí reciben donaciones especialmente de ropa y calzado y se encargan de acondicionarlas para luego donarlas en merenderos, asentamientos, personas con necesidades que pasan por el Hogar, entre otros. Hace unos años atrás, Laura  brindaba junto a otras mujeres, ayuda material a familiares de los enfermos del Hospital de la Madre y del Niño.
Actualmente, junto a once mujeres más de distintos barrios de la ciudad capital conforman la agrupación -merendero- “Alitas de Ángel”, y aunque no cuentan con un espacio físico para el merendero, recolectan donaciones en sus hogares, hacen jornadas para los niños en el barrio como lo fue ayer domingo que festejaron el día del niño, en el Barrio Santa Celia, también realizan colectas cuando saben de alguna familia que esté atravesando alguna necesidad, colaboran con otros merenderos.
Cuando le consultamos que la mueve a hacer caridad, nos comenta que ella nació y vivió en Córdoba, proviene de una familia muy carenciada y conoce la necesidad de la gente por haberla vivenciado en su persona y familia. La solidaridad en ella y su familia existió siempre, sin pensarlo mucho le nacía ayudar, expresa Laura. Estando en La Rioja y ya con sus hijos grandes pudo abocarse con más tiempo.
Finalmente, nos comparte que hacer estas acciones es lo que quiere hacer hasta sus últimos días, a pesar de que hoy tiene problemas de vista, Laura expresa que ayudar al prójimo llena su vida, es su Misión y agradece a sus hijos que la apoyan y acompañan siempre.
Agradecemos a Laura por compartirnos su testimonio de vida y recordamos a Santa Teresa de Calcuta con una reflexión «Al final de nuestras vidas, no seremos juzgados por cuántos diplomas hemos recibido, cuánto dinero hemos conseguido o cuántas cosas grandes hemos hecho. Seremos juzgados por ‘Yo tuve hambre y me diste de comer. Estuve desnudo y me vestiste. No tenía casa y me diste posada.'»