Mujeres Riojanas

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Área Diocesana de la Pastoral de la Mujer

A fines del año pasado se realizó la Primera Asamblea de la Iglesia Latinoamericana. 

Allí se escuchó, se discutió, se rezó y se aportó mucho. 

Con muy buen criterio, al documento final se lo expresó en 12 desafíos que debe enfrentar la Iglesia de este continente.

Como Área de Pastoral de la Mujer de la Diócesis de La Rioja les presentamos 3 de ellos:  

  1. Impulsar la participación activa de las mujeres en los ministerios, las instancias de gobierno, de discernimiento y decisión eclesial.
  2. Escuchar el clamor de los pobres, excluidos y descartados.
  3. Renovar, a la luz de la Palabra de Dios y el Vaticano II, nuestro concepto y experiencia de Iglesia Pueblo de Dios, en comunión con la riqueza de su ministerialidad, que evite el clericalismo y favorezca la conversión pastoral.

El primero va más allá de la mujer como sacristana, catequista, miembro de cáritas. Tampoco es competencia con el varón. Se trata darle el rol que la mujer tiene por ser mujer para dar vida a la humanidad y enriquecer a la Iglesia. 

El segundo tiene mucho que ver con el genio femenino de la escucha, la protección, el ir más allá de los límites y las propias fuerzas. 

El último le da base a los otros, ser pueblo de Dios, todos iguales por el Bautismo, con diferentes servicios que generan compromisos ante Dios, no al obispo o al cura de turno. 

Bastante se viene hablando de esto, lamentablemente habría situaciones en que, desde el escritorio al territorio hay un camino largo, con el peligro de que algo se quede en los cajones de ese escritorio para siempre. 

Nuestra Área nació hace un año y para discernir nuestra misión nos dedicamos a escuchar en persona a mujeres y varones, de diferentes edades, misiones, pensamientos, religiones, culturas y lugares de La Rioja. 

El pensar y el sentir de estas mujeres y varones que fueron casi 200 apuntan a estos 3 desafíos que el CELAM se propuso.

Desafíos que buscan respuestas. Una buena pregunta a responder sería si nos hacemos cargo de la trata, del trabajo infrahumano de la cosecha de los frutos riojanos, de la prostitución de las mujeres.  

Para no quedarnos en la desesperanza y saber que podemos dar buenos pasos, descubrimos muchas mujeres riojanas que viven tras esos desafíos. Que lo vivieron dejándonos huellas. 

Les dejamos dos nombres con grandes historias:

  • Rosario Vera Peñaloza: No muchos saben que Rosarito, la creadora de los jardines infantiles, la visionaria de la educación, la pedagoga revolucionaria, la mujer que entendió que el país debía ser una gran aula nació en Malanzán en 1873. Uno de sus geniales pensamientos dice: “con un puñado de ideales y otro de normas morales, ese es el haber con que los riojanos salimos a rodar la tierra; dos valores para las luchas más arduas son las que llevamos del solar nativo”. Murió en La Rioja, luego de una fecunda tarea educativa en 1950, afirmando con su vida la importancia de la mujer en la construcción de la sociedad.
  • Cleofé Arias: Nació en general Ocampo en 1864 y falleció en Córdoba en 1965. Fue una gran misionera y Hermana Esclava del Corazón de Jesús, congregación fundada por la Beata Catalina de María Rodríguez. Cleofé a los 20 años ingresó a dicha congregación con el nombre de Francisca de María. Siendo novicia y, al escuchar a un sacerdote jesuita hablar de la importancia de la educación en Siria, expresó sus deseos de ir a ese país y donar la herencia de sus padres para ese fin. Su director espiritual le habló de la imposibilidad de su deseo por lo que Francisca pidió que entonces se fundara un colegio para mujeres en La Rioja, ya que sólo estaba la Normal. Con los años se concretó su pedido y gracias a esa iniciativa, hoy existe en La Rioja, desde 1891 el Colegio Sagrado Corazón. 

Cleofé demostró su gran generosidad y valentía, al ser parte de la comunidad fundadora que demoraron desde Patquía a la Capital 19 hs. En llegar. Más tarde soportar epidemos de escarlatina, ersipela, el terremoto que dejó sin vida a una hermana y una alumna hiriendo avarias más, una inundación y varios contratiempos más. 

Rosario y Cleofé, mujeres riojanas nos dicen con su actitud que hay que estar atentos a lo que dice el pueblo, a lo que dice Dios, a lo que necesita la sociedad para luego dar respuestas genuinas, despojadas de autoreferencia. Estos mujerones hace más de 100 años ya dieron respuestas a los desafíos que hoy se nos plantean, ya nos dejaron caminos. 

Sería ceguera y falta de gratitud no seguirlos.