Monseñor Braida: Como Iglesia debemos regresar a nuestros orígenes

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Monseñor Braida pronunció la Homilía  de la Misa del día 17 de abril ante los obispos argentinos reunidos en la Asamblea de la Conferencia Episcopal

La Misa estuvo presidida por el Cardenal Ángel Rossi, quien junto a Monseñor Braida asistieron a la Asamblea de la Sinodalidad realizada en Roma en octubre de 2023.

Allí destacó que la Iglesia debe volver a los orígenes, a aquellas comunidades cristianas de hace 2000 años, cuando surge de los apóstoles convocados por Jesús. Una naciente Iglesia animada por el Espíritu Santo que no estuvo excenta de persecusiones y situaciones difíciles que superaron gracias a la experiencia que tenía de Jesús.

Por eso es importante, en esta Iglesia, que se regrese a aquella, a tener fuertes experiencias de Jesús. Tenemos como modelos a San Brochero y Santa Mama Antula quienes a través de los Ejercicios Espirituales fueron puente de Jesús para su pueblo. También al beato Angelelli quien buscando la renovación de la Iglesia riojana que proponía el Concilio, tuvo alguna duda y por eso pidió al Papa Pablo VI que lo visitase otros obispo (Monseñor Zazpe) para que le confirmara o no ese camino.

Texto Completo

Los principales párrafos de esta Homilía dirigida a los obispos son:

  • “El camino de la sinodalidades el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”, ha expresado el Papa Francisco en octubre de 2015.
  • Francisco, al inicio de esa Asamblea nos dijo: “No olvidemos que el protagonista del Sínodo no somos nosotros: es el Espíritu Santo… El Espíritu Santo es el protagonista de la vida eclesial: el plan de salvación de la humanidad se realiza por la gracia del Espíritu.”[1] 
  • Para promover la sinodalidad en la Iglesia tenemos que alentar en nosotros, en primer lugar, y en todos los fieles una experiencia creciente de encuentro con Jesús. Tenemos que promover la vida interior de todo el Pueblo, empezando por aquellos que están más comprometidos con la animación pastoral. Es esencial aprender a percibir las mociones del Espíritu en el interior de cada uno y sus manifestaciones en los acontecimientos que nos rodean para, de ese modo, compartir con los demás lo que el Espíritu de modo particular quiere expresar a través de cada uno. “Sin oración no habrá Sínodo”, repite el Papa en varias ocasiones.Queridos hermanos en la complejidad del tiempo que vivimos tenemos que asumir la sinodalidad de la Iglesia. O, mejor dicho, la complejidad del tiempo que vivimos tiene que ser asumida de modo sinodal.
  • Es importante tener presente las preguntas que nos acompañan y orientan este tiempo de preparación a la segunda sesión del Sínodo: ¿Cómo ser una Iglesia sinodal en misión? ¿Cómo potenciar la corresponsabilidad en la misión de todos los miembros del Pueblo de Dios? ¿Qué ministerios y órganos de participación pueden renovarse o introducirse para expresar mejor esa corresponsabilidad?
  • En cada miembro del pueblo de Dios hay algo para aportar y responder a esas situaciones, teniendo bien presente lo que nos dijo Jesús en el evangelio de hoy: “La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio”. Esto tiene que ayudarnos a valorar el lugar de cada persona en la vida de la Iglesia y en la sociedad. Nadie tiene que quedar al costado del camino. Nadie. De hecho, por ejemplo, las personas que se han recuperado de las adicciones -luego de haber llevado vidas muy desordenadas-, son ellas las que mejores recursos tienen para acompañar a otros.Los que trabajan en el mundo de la seguridad, de la salud y la educación, cada familia, cada hermano o hermana que están presos, tienen que formar parte de la armonía sinodal que es obra del Espíritu Santo. En este sentido nos dice Francisco: “Cada comunidad cristiana, cada persona tiene su propia peculiaridad, pero estas particularidades deben incluirse en la sinfonía de la Iglesia, y la sinfonía adecuada la realiza el Espíritu: nosotros no podemos realizarla.”[1]
  • Necesitamos, de modo particular, seguir dando pasos para valorizar aún más la misión del laico en la Iglesia y en el mundo. Es necesario que en cada vida laical brille la belleza de su propia vocación y que sus cualidades y habilidades puedan ofrecerse para el bien común.
  • El beato Angelelli, vivió su vida de pastor propiciando la participación y la corresponsabilidad en la iglesia para que  cada bautizado participe de su misión. Por vivir fielmente esa renovación sinodal del Concilio en la complejidad de su tiempo dio la vida junto a sus compañeros mártires. También él experimentó las numerosas tensiones que se generan en el camino sinodal a tal punto que se preguntaba si estaba haciendo bien. De hecho le pide a Pablo VI que envíe un visitador para ver si no estaba caminando en vano. Así es enviado mons.  Zaspe, un pastor de una Iglesia hermana, quien habló con los diferentes grupos en tensión y envió informe al Papa para que éste luego le haga su devolución confirmándolo en el camino.
  • Para que también en este tiempo se manifieste “la voluntad del Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que él lo resucite en el último día”. Y en este tiempo y en nuestros pueblos se manifieste hoy la alegría, la alegría grande de los samaritanos al recibir las palabras y signos de los primeros evangelizadores.

[1] Informe de Síntesis de la primera sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad, 12 j. 28/10/2023.

[1] Papa Francisco. Discurso de apertura a la  XVI Asamblea General del Sínodo. 04/10/2023