Ministerio del lectorado de Lucas Nazar y Fiesta del Sagrado Corazón. Homilía de Mons. Dante Braida

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“¡Qué estupendo es cuando el corazón humano está lleno de la Palabra de Dios!” Beato Angelelli

Homilía de Mons. Dante Braida – Parroquia Sagrado Corazón de Chilecito, La Rioja, 16/06/2023 a las 19.00, en la institución de ministerio del lectorado del seminarista Lucas Nazar. Lecturas: Dt7,6-11; 1Jn4,7-16; Mt 11,25-30

 Queridos hermanos y hermanas:

  1. El Sagrado Corazón de Jesús nos reúne en este día para celebrar su fiesta y fiesta patronal de esta Parroquia, y nos reunimos también para acompañar la recepción del ministerio del lectorado de Lucas Nazar, seminarista oriundo de Nonogasta que está transitando su último año del seminario.

Damos la bienvenida a sus familiares que lo acompañan, a quienes han venido del Seminario de Córdoba y de distintas comunidades del decanato y de esta parroquia.

  1. “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.” Son palabras consoladoras de Jesús que nos invita a una honda confianza en Él.

De muchos modos el agobio y el cansancio llegan a nuestra vida y muchas veces no sabemos qué hacer o cómo encararlos. Nos agobian quizás problemas de salud, en la familia, en el trabajo o también nos cansamos con las tareas que realizamos cada día. También en el trabajo pastoral sentimos cansancio muchas veces tras jornadas de mucha entrega y servicios. Ante estas realidades como primer paso es importante reconocer y aceptar que estamos así. Luego responder a la invitación de Jesús de ir hacia Él con confianza, sintiéndonos necesitados de ayuda. Con un corazón humilde como el de Él, que busca su presencia y desea encontrar en él la voluntad de Dios en su vida. Nuestra vida de oración ayudada por el silencio y la Palabra tiene que llevarnos a vivir un tiempo de entrega y descanso en el Señor.

Nos dice el papa Francisco “Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jesús, que nos acoge y nos pone de pie: “Venid a mí cuando estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”. Cuando uno sabe que, muerto de cansancio, puede postrarse en adoración, decir: “Basta por hoy, Señor», y rendirse ante el Padre; uno sabe también que no se hunde, sino que se renueva porque, a Él ha ungido con óleo de alegría al pueblo fiel de Dios y lo cambia”. (cf. Homilía de S.S. Francisco, 2 de abril de 2015).

            Orar es descansar en Dios que nos ama.

  1. El libro del Deuteronomio hace una presentación del Pueblo de Dios como el más pequeño e insignificante de los pueblos, sin embargo, es el que Dios elige para manifestarle su amor y lo hace, a ese pueblo, capaz de unirse a Dios y entablar una alianza con Él. “Tú eres el más insignificante de todos” les dice, pero, por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud.

Lo que Dios pide al Pueblo para cultivar este vínculo es que lo ESCUCHE. Se trata de crecer, entonces, escuchando a Dios y siguiendo sus enseñanzas.

También pide al Pueblo elegido que comunique esa Palabra y la enseñe en primer lugar a vivir a sus hijos. O sea que transmita lo que recibe en la escucha a las nuevas generaciones: “Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte.” Dt 6,4-9

A su vez, este pueblo elegido tendrá que ser un pueblo misionero, que lleve la revelación de Dios a todos los pueblos de la tierra. Que lleve el amor y la presencia de Dios a todos. El amor mutuo en el pueblo y con otros pueblos será el gran signo de la cercanía de Dios. Nos decía la segunda lectura “Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.”

  1. Por eso el Pueblo de Dios es un Pueblo misionero. Y en él, Dios llama a algunos especialmente que sean MINISTROS DE SU PALABRA. La Palabra de Dios es fuente de vida para cada uno de nosotros y nos conecta con el Dios-amor haciéndonos capaces de recibir ese amor para compartirlo, para hacerlo circular.

Querido Lucas, como ministro de la Palabra estarás el servicio del pueblo, para concretar la misión de que todos ESCUCHEN la voz de Dios. Para que todo el pueblo de Dios se alimente con la verdad y el amor que brotan de la Palabra.

Lucas recibe este ministerio en su camino de formación al sacerdocio, pero sabemos que es un ministerio que lo pueden recibir laicos, varones y mujeres, y que el papa Francisco lo ha promovido especialmente en estos tiempos junto con el ministerio del Acolitado y del Catequista. Así que, esperamos pronto, caminar en la formación y promoción de estos ministerios en el pueblo de Dios que peregrina en La Rioja.

Por otra parte, en estos días hemos recibido la grata noticia que el beato WENCESLAO PEDERNERA fue declarado por la Santa Sede como PATRONO DE LA ANIMACIÓN BÍBLICA DE LA PASTORAL. Su conversión y su vida vivida a la luz de la Palabra de Dios animando sus compromisos familiares, laborales y comunitarios es un claro ejemplo de cómo la Palabra puede hacer plena nuestras existencias.

Damos gracias por esta buena noticia y pedimos al beato Wenceslao que asista y anime a Lucas en este ministerio que hoy recibe.

  1. Finalmente, es muy importante tener en cuenta que lo que nos propone Dios en su Palabra es un camino de VIDA PLENA y FELICIDAD. Dios quiere la felicidad para el pueblo que ama. Por eso Jesús dirá claramente: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10) y también “Felices los que ESCUCHAN, la Palabra de Dios y la practican” (Lc 11,27-28).

Este camino de plenitud se lo vive día a día, en la vocación y misión que Dios a cada uno nos da. Un camino que también muchas veces está marcado por cruces y dificultades que surgen de la entrega en el servicio asumido o por la lucha contra el mal que busca desviarnos. Como sea esas cruces y dificultades vividas con el Señor y junto a su pueblo van forjando nuestra fe y confianza en Él.

Decía Mons. Angelelli en la Homilía con motivo del entierro de los sacerdotes Gabriel y Carlos: “¡qué estupendo es cuando el corazón humano está lleno de la Palabra de Dios, lleno del Señor y de todo lo que él inspira y nosotros acogemos!”

Querido Lucas, que este ministerio que haga crecer tu corazón de discípulo y de pastor para que, toda tu vida sea vivida a la luz de la Palabra.

Queridas hermanas y hermanos aquí reunidos, que también nosotros nos sintamos animados a vivir de la Palabra cada día, con perseverancia y humildad.

Que el Sagrado Corazón de Jesús, hoy en su fiesta, nos inflame con su amor y nos anime a amar a los demás con tanta generosidad como él lo hizo. Así sea.