Mi buen amigo Wence

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El Beato Wenceslao Pedernera es sin duda uno de los testimonios en el cual podemos apreciar el paso de Dios en su vida, y acoger su invitación a vivir su misma opción por el Evangelio. Por eso te invitamos a acercarte de manera más directa a su realidad mediante el testimonio de su amigo Alfredo D’Alessandro:

En ese tiempo trabajaba en Chilecito en el Banco, me habían trasladado desde Córdoba, y era presidente de la Acción Católica de la parroquia. Conocí a Wenceslao porque el estaba a cargo de la iglesia Sagrado Corazón de Sañogasta, y siempre íbamos con ocho o diez changos del movimiento a la iglesia a rezar, cantar y hacer ejercicios espirituales con el padre Martín Gómez, el padre Lorenzo González o Monseñor Angelelli.  Compartí muchos ejercicios con él.

Si no venía él a Chilecito, iba yo a verlo a su casa, compartíamos unos mates con pan casero mientras charlábamos de la vida, eran muy lindos momentos. Sus hijas eran re chiquitas. No era muy charlatán, más bien era más callado, pero cuando hablaba decía lo justo y lo necesario.

Wence siempre se preocupaba de lo espiritual, en eso era mejor que nosotros, él era espiritual para hablar no andaba macaneando, todo lo tomaba desde el aspecto cristiano, lo respetaba mucho. Tuve un muy buen amigo.

Supe que a él lo molestaban mucho, antes de matarlo, varias veces le hicieron daño en la iglesia, rompían cosas, tiraban al Sagrario al suelo, pero siempre estaba muy tranquilo, le avisaba a Monseñor Angelelli todo lo que pasaba, se hicieron muy amigos. Cuando lo mataron yo estaba en Mendoza, fue muy duro.

Sentí una gran alegría con su beatificación, es conocer a un santo. Realmente doy gracias a Dios por haber conocido a un amigo tan bueno, es una alegría que Dios me dio.