Las Padercitas – Tinkunaco (11 de Agosto)

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Gracias a nuestra Radio, L.V. 14 puede toda La Rioja vivir este acontecimiento religioso, cargado de historia y de mensaje evangélico, desde aquí: LAS PADERCITAS. Porque también Las Padercitas no es una celebración folclórica ni un día en que la ciudad de La Rioja vive sólo un día de sol y de cerros. Revivimos un hecho histórico y Evangélico. Aquí tiene su raíz histórica nuestro ENCUENTRO o TINKUNACO que cada año celebramos el día 31 de diciembre, frente a nuestra Catedral y frente a la Casa de Gobierno. En Las Padercitas se puso el fundamento para construir en nuestro pueblo riojano el verdadero “Encuentro” fraternal y como pueblo. Es un fraile franciscano, San Francisco Solano, quien como sacerdote de Cristo anuncia por primera vez el Evangelio como la Buena Nueva para que nuestra raza conociera al Hombre-Dios que puso “su casa entre nosotros”; sintiera como el anuncio del Evangelio el llamado a la Fe cristiana y a reconocer en Cristo vestido de Niño Alcalde a su verdadero Dios, a su Señor y Creador; a su Salvador y Liberador; y en Quien todos los hombres, de diversas razas y lenguas; de diversos colores y culturas se reconocieran hermanos, hijos de un mismo Padre y llamados a construir un permanente TINKUNACO entre los hombres.

Es necesario redescubrir que aquí en Las Padercitas se anunciaron los fundamentos para que un pueblo sea feliz, al anunciar la justicia, el amor y la paz del Evangelio. El Evangelio que hoy anunciamos en esta celebración de Las Padercitas es el mismo que anunció Francisco Solano. Ese mismo Evangelio, el de San Francisco Solano y el que ahora celebramos en esta Misa Radial es el que nos exige que el ENCUENTRO no está acabado y que debemos seguir construyéndolo entre nosotros, con toda la riqueza de nuestra tradición que llega hasta nosotros como mensaje de nuestra historia, con la mirada puesta en el futuro.

Volvemos hoy a esta fuente de nuestra historia para reconocernos que somos el mismo pueblo que fatigosamente venimos haciendo un camino como el que hemos hecho, peregrinando, desde la ciudad hasta estos cerros esta mañana.

Nacimos de esta Madre la Iglesia; somos sus hijos y seremos sus hijos hasta llegar a la casa de nuestro Padre Dios. Este Niño Alcalde, que es el Cristo de la Cruz y de la Resurrección, es el que nos marcó en el bautismo para siempre, como pueblo enviado a construir la justicia entre los hombres para que la paz pueda ser el fruto que nos haga felices a todos. Hoy, aquí, en Las Padercitas, sentimos la necesidad de llamarnos hermanos y de darnos un abrazo de reconciliación y de paz. Pero este abrazo no puede ser fingido ni cerrando los ojos a todas las cosas que nos separan.

En el corazón de cada mujer y de cada hombre; en cada hogar; en cada barrio y en cada ciudad y pueblo de nuestra Rioja debe hoy renacer la necesidad de seguir trabajando ese TINKUNACO que hace cuatro siglos se comenzó, aquí en Las Padercitas con la proclamación del Evangelio por San Francisco Solano. Pero no construiremos el ENCUENTRO anunciado e iniciado por San Francisco Solano si lo pretendemos construir con criterios mezquinos y sectarios; con resentimientos y ambiciones personales, egoístas; con la postergación de la juventud y de los pobres; con la calumnia y la injuria; con el silencio ante las reales necesidades y problemas de nuestro pueblo.

La celebración de Las Padercitas que hoy estamos viviendo en este Año Santo, nos reclama que es hora de decir ¡basta! al lodo que se viene sembrando sobre el rostro de la Rioja. Nuestras actitudes deberán ser muy evangélicas para impedir que se siga enlodando a personas e Instituciones; pero, a la vez, muy firmes. A quienes utilizan sus vidas en esta triste tarea les sugerimos que recapaciten porque esa manera de obrar es una grave ofensa a Dios; es un grave agravio al pueblo y una injuria a la FE CRISTIANA a quien dicen defender. Es hora de que los ojos vigilantes sean puestos más sobre quienes enlodan a La Rioja que sobre quienes están entregando sus vidas para servirla leal, generosa y noblemente para que ella brinde la felicidad que le reclaman sus hijos.

Que lo que hoy está viviendo La Rioja en las Padercitas, lo podamos vivir todo el año en toda su extensión geográfica.

Le pedimos a San Francisco Solano que él nos ayude a seguir construyendo lo que él comenzó, aquí en las Padercitas.