Homilía (28 de julio)

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SALUDOS

Que la paz, la esperanza y la alegría de Cristo Nuestro Señor llegue a todos ustedes: hermanos enfermos, ancianos, presos, amigos que están viajando por las rutas de nuestra provincia: amigos turistas, pueblos de interior de La Rioja.

Hermanos y Amigos Radio Oyentes de L.V. 14.

            Como acaban de escuchar, estos dos pasajes del Nuevo Testamento, nos ayudará a reflexionar este domingo. Cada semana que pasa, viene cargada de hechos, acontecimientos y experiencias de vida. Nos hará bien iluminarlos con esta Palabra de Cristo. Todo esto que vivimos en La Rioja, es reflejo de lo que se vive en todo el país. Andamos tanteando y buscando el camino que nos ayude a reencontrarnos como argentinos y como hermanos.

         Esto es vivir lo que nos acaba de decir San Pablo; “anden como pide la vocación  que han sido convocados. En el caso nuestro de cristianos, ser creyentes y seguidores de Cristo. Uno es el Señor, una es la Fe: uno es el Bautismo, Uno es Dios, Padre de todo, que trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo. Es decir: que la existencia y la vida de todos nosotros, como hombres están sostenida y guiada por las manos providentes de Nuestro Padre Dios. Saquemos de aquí una conclusión: debemos ser hombres de una gran confianza y esperanza, hombres llamados a trabajar infatigablemente hasta lograr ser verdaderamente libres y verdaderamente hermanos. Hombres que nos sintamos que nos necesitamos los unos de los otros y no hombres que nos rechacemos. Así no se construye ninguna comunidad. Hombres que nos respetemos, amándonos. Hombres que sintamos verdadera hambre de caminar juntos y no hombres que nos aprovechemos de los más débiles y más pobres si en la vida tenemos medios y poder para hacer felices a los demás. Hombres que no usen a los demás, no los engañen, no los injurien, no los usen, no se aprovechen, sino  hombres que en la vida no olviden que uno es el Dios Vivo y Padre de Todos.

            En esta semana, como en las anteriores, por mi responsabilidad, como Obispo de la Diócesis, debo seguir detenidamente todo lo que pasa y vive nuestra comunidad riojana. He recibido muchas confidencias, preguntas y grupos de personas que me piden de alguna respuesta a todo lo que diariamente se entrega a la opinión pública a través de la prensa, o en comentarios personales acerca de lo de la Costa. Comprenderán que no podemos bajar a responder aquello que es fruto de la grosería, de la injuria y la calumnia. Pero escuchen hermanos costeños especialmente: nos llama mucho la atención que en nuestra provincia se siga tan impunemente haciéndose uso de la injuria, el insulto y la bajeza, como el pan nuestro de cada día. Comprendemos que es complejo este asunto, pero no puedo callar lo siguiente: más que injuriar a quienes se pretende dirigir esta campaña, se está haciendo y ofendiendo a todo el pueblo de La Rioja. Hay un silencio que no es cobardía sino gesto de nobleza y hidalguía: gesto de espera a rectificar un camino asumido y que está destruyendo valores, sentimientos, tradición y la paz serena y laboriosa de todo el pueblo de La Rioja. No da derecho obrar de esta manera el tener dinero, saberse con influencias, manejar factores de poder o llevar a cabo actividades que debilitan la vida hogareña y las virtudes morales de nuestro pueblo riojano.

            Lo que ha pasado el día de San Antonio en la Costa no es un problema religioso. Es un problema socio-económico y político. Se busca acallar a una Iglesia que molesta porque quiere caminar con su pueblo y estar más cerca de los pobres. No se dejen engañar. Se ha usado de un anciano párroco, haciéndolo hacer un papel triste. Lo están haciendo aparecer como infiel a su Madre la Iglesia y en definitiva: infiel a su mismo pueblo costeño al que ha servido durante tantos años. No está castigado el pueblo costeño  ni es culpable ni responsable de lo que ha sucedido el 13 de junio. Si no tienen ahora sacerdotes que los atiendan, no es porque el obispo no quiera brindárselos, los tienen cuando todo el pueblo de la Costa en un gesto que los hará verdaderamente libres y ejemplo para todos los otros pueblos de La Rioja, ustedes decidan decir: basta, al atropeyo de que son objeto. Estamos buscando que no sean engañados, utilizando la Fe, al Padre Virgilio y la Religión de nuestros mayores. No se engañen. Ayúdenle al Padre Virgilio a que no sea víctima de este engaño a que lo han llevado.

            Se les dice que quieren salvar a La Rioja de la Iglesia Diocesana porque está corrompida, en manos de comunistas y guerrilleros, que los sacerdotes y las religiosas  son enemigos del pueblo y los llevan por caminos malos. No se dejen engañar. Buscan otra cosa quienes les dicen estas cosas. No se engañen de que la Santa Sede, el Episcopado, el Nuncio Apostólico y el Gobierno tomará medidas muy serias. Lo que sentimos es el triste papel que están haciendo quienes promueven todo esto. Más adelante ustedes sabrán lo que siente y piensa el Santo Padre de todo esto. Por eso, vuelvo a llamarlos a la reflexión a todos los que están en esta triste misión. Déjenles otra herencia a sus hijos, no ésta. Aunque la puedan ridiculizar, aprovechen esta magia extraordinaria del Año Santo para cambiar de conducta. No tienen comprada la vida. Un día ustedes, como todos nosotros se la tendremos que presentar a Dios, Nuestro Padre.

            Hasta tanto se reinicie con un gran acto penitencial y de reencuentro de todo el pueblo de la Costa, ustedes dispongan de sus templos, vayan a rezar, cuídenlos, que nadie se los apropie como suyos, todos los templos son del pueblo y no de determinadas familias. Si les ha faltado un mayor conocimiento del Evangelio y un mayor conocimiento de los sacramentos de la Santa Misa y del sentido de las fiestas patronales; ustedes no son culpables. Lo iremos haciendo poco a poco. Nadie las quiere sacras, las sagradas imágenes ni que tengan Patronos los Pueblos de la Costa. En esto no se dejen engañar. Traeremos un día todos los Patronos de todos los pueblos a Anillaco para que todo el pueblo costeño rece junto, hagamos la reparación que le debemos a Dios y al mismo pueblo costeño y reiniciar una nueva vida, libre de miedos, amenazas y falsos “defensores de la fe”. Por ustedes rezamos, por ustedes celebramos diariamente la santa misa.

            Me reclaman que regresen las hermanas.  Ellas tienen la última decisión. No es prohibición del obispo. Es ser consecuente con lo del 13 de junio cuando el obispo, los sacerdotes y las religiosas fueron echados de la Costa en nombre de la Costa. El regreso dependerá de ustedes. Además suponemos que tratarán que sean respetadas como mujeres consagradas al servicio de ustedes como debe ser respetada toda mujer de nuestro pueblo. Lamentable sería que por una falsa hombría se faltase el respeto a ellas como a cualquier mujer costeña.

            Ustedes saben que no es lo religioso sino el viejo problema de Codetral. Saber también que a la Iglesia se le ha hecho cualquier clase de agravios por Codetral. En este asunto, ustedes tienen la respuesta y el Gobierno su última palabra para  con el pueblo de quien es intérprete desde el 11 de marzo. La Iglesia en este asunto obró y obrará de acuerdo con su misión que deberá seguir cumpliendo junto a su pueblo. Unas veces es tarea grata otra no tan grata. Pero deberemos ser fieles a lo que nos manda Dios antes que a los intereses que pueden estar en juego.

            Hermanos Riojanos y hermanos costeños, bendigamos al Señor porque nos encuentra dignos de sufrir para lograr nuestra felicidad como pueblo. Esta prueba no es la primera ni la última. Preocupémonos cuando no pasa nada. Reflexionemos cuando pasan estas cosas a la luz del Evangelio y no a la luz de los “chismes“. El Evangelio nos hace libres y felices, los chismes nos hacen desgraciados y desencontrados como riojanos, como argentinos y como cristianos. Si en nuestra comunidad existen estas  cosas, es porque existen signos de vida, a la vida no se la compra, se la conquista cada día. Se la trabaja para que madure, se la brinda a los demás para que sean felices como quiere Nuestro Padre Dios. Que la Virgen Santísima y San Nicolás nos sigan ayudando a seguir caminando en medio de las dificultades del camino de la vida.