Homilía (08 de julio)

0
33

Hermanos y Amigos Radio Oyentes de L.V. 14. – Radio La Rioja

            Pensaba durante esta semana, mientras preparaba la reflexión de esta Misa Radial, lo siguiente: ¡qué hermoso fue todo lo que vivimos el domingo pasado en la clausura de las fiestas de San Nicolás y la apertura del Año Santo. Un pueblo que se alimentó con la Palabra de Dios que se alimentó con la Comunión del Cuerpo de Cristo, que fue capaz de darse un abrazo de despedida antes de regresar a sus casas, que juntos hicimos nuestra confesión de fe pública recitando el Credo y rezando el Padrenuestro, es un pueblo bendecido por nuestro Padre Dios. Que Dios bendice su vida y su camino. E imaginaba a ustedes, los del interior, que se unían a nosotros, los que estábamos aquí en el Santuario, dándose un abrazo y un beso y unidos en la oración. Cuando un pueblo hace esto, es un  pueblo capaz de llegar a lograr su felicidad porque es capaz de caminar unido a pesar de las dificultades del camino.

            Les decía, también, que comenzábamos un año especial de gracias del Señor. Le llama la Iglesia —Año Santo—, la Iglesia lo celebra cada 25 años, no es un año de turismos sino de reencuentro de un Pueblo con Dios y consigo mismo, es un año de renovarse espiritualmente y saberse fuerte cuando descubre que en su debilidad Dios lo bendice, lo ayuda, le da la fuerza para ser unido, fraternal y dispuesto a trabajar por el bien de todos.

         La Rioja necesitamos ser un pueblo así, unido, fraternal y trabajar por el bien de todos. Hay mucho por hacer nadie puede decir que no es invitado a esta gran tarea, no les parece que esto es lo que sentimos el domingo mientras cuando regresaban a muestras casas. Cada año viven dos grandes encuentros como pueblo. Para el Tinkunaco y para Julio, en las fiestas de San Nicolás. Además Nuestro Padre Dios ha puesto en cada pueblo otro encuentro que no debemos desaprovechar: es el día de cada fiesta patrona. Son gracias de Dios para que pensemos la necesidad del reencuentro Con El y entre nosotros.

            Pero para todo esto es necesario sentir la necesidad de cambiar de vida, de mejorarla, de ir matando el egoísmo que nos hace mucho mal y que hacemos mal a los otros. Pienso también, qué responsabilidad tienen quienes tratan de desorientarlos, confundirlos, hacerles perder la confianza e infundirles miedo, usando, muchas veces la mentira. Hermanos, piensen que muchas actitudes que ponemos hoy, mañana pueden ser causa de lamentarnos de haberlas tomado.

            Y como les decía, tenemos este año que concretar formas y maneras prácticas de vivir diocesanamente este año santo. Algunas de ellas las sugeriré este domingo. Otras las iremos sugiriendo en los domingos subsiguientes.

  1. Tratemos de leer en familia la Sagrada Biblia, especialmente el Nuevo Testamento. Escuchemos en familia la Palabra de Dios que habla en la intimidad de cada ahogara padres e hijos.
  2. Crear en forma personal y comunitaria un verdadero clima de oración. El alma contemplativa de nuestro pueblo es el mejor clima propicio para entrar en diálogo con Dios. Así descubriremos mejor el verdadero sentido de la vida y de los problemas reales de cada día.
  3. Las comunidades parroquiales en la ciudad, procuren organizar peregrinaciones con sentido penitencial y cargadas de esperanza cristiana, a la Iglesia Catedral, centro de la unidad eclesial de la diócesis e indicada expresamente por el Santo Padre.
  4. Aprovechar las fiestas patronales de los pueblos para que tenga los fines de este año santo: Reconciliación y Renovación.
  5. Multipliquemos la ayuda mutua en los distintos y variados modos y antes la diversidad de las soluciones de los problemas de la vida diaria.
  6. Ir preparando la peregrinación a las Padercitas con el sentido que tiene este año santo.
  7. Reunirnos por grupos para buscar la solución de los problemas del barrio, del pueblo o del departamento es una manera concreta de vivir un año de reencuentro y renovación. Buscar creativamente la elaboración de proyectos concretos.
  8. Tomar cada sector de los señalados en el Mensaje de la Apertura del Año Santo buscar la forma concreta cómo vivir este reencuentro y renovación exigido por nuestra fe cristiana y los cambios fundamentales que debemos concretar en la Rioja. Sacerdotes, religiosas, jóvenes, laicos, enfermos, ancianos, empresarios, obreros, empleados, trabajadores de la cultura, sindicalistas, políticos, deportistas, etc., educadores, gobernantes, legisladores, jueces.

            Hermanos y amigos: decíamos que cuando logremos en nosotros un hombre interiormente nuevo, habremos logrado un hombre capaz de realizar una auténtica y profunda liberación en La Rioja. De lo contrario serán siempre soluciones parciales. Por supuesto que todo esto exigirá esfuerzo, superar muchos obstáculos y contrariedades; ser constantes y no cansarnos ante lo difícil de la tarea. Pero no olvidemos que el desafío de la hora en que vivimos los riojanos y como argentinos, se nos exige a todos que no perdamos el tiempo en discusiones estériles y en querer salvar aquello que ya muere. Pongamos el oído en aquello que es signo de vida y que es cimiento del futuro.

            Vivir la Fe cristiana todos los días es una tarea y un constante caminar y no un vivir una herencia, disfrutándola sin la respuesta y el esfuerzo personal para que siempre sea en nosotros vida y no verdades solamente aprendidas cuando chicos.

SALUDOS:

                   Enfermos, ancianos, presos, hombres del campo y de los pueblos y barrios de la ciudad. A ustedes hermanos de los llanos, del oeste y del norte de la provincia, a ustedes hermanos de los puestos del departamento capital, amigos que viajan, camioneros, hombres del transporte, hombres que vigilan las personas y bienes de la comunidad.

            Bodas de Diamante del Hogar del Carmen. Día Patrio.