Encuentro Social NOA – Homilía Monseñor Enrique Martínez

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Misa Domingo 16 de mayo de 2023,  Catedral de La Rioja

El mensaje de Dios es una carta de esperanza. La primera lectura habla de la fecundidad de la Palabra de Dios que no vuelve sin haber transformado la realidad del ser humano. Es como la lluvia que prepara el campo para germine la tierra.

El salmo celebra la acción de un Dios Providente que generosamente despliega las bendiciones con los frutos del campo y la abundancia del rebaño.

Pablo, en la Carta a los Romanos nos recuerda que los sufrimientos que padecemos se verán superados ante la plena manifestación de los hijos de Dios y compara esta situación con los dolores de parto.

En el Evangelio encontramos la parábola del Sembrador, Dios es quien siembra su palabra en nosotros. Lo primero que se nos ocurre es reflexionar sobre qué clase de tierra somos, examinarnos nuestras conductas y actitudes frente a la Palabra de Dios.

Sin embargo sería bueno que alguna vez nos detengamos a analizar la generosa actitud del Dios sembrador.

Hay que estar un poco loco para echar la semilla a destajo sin reparar en la calidad del suelo. Piedras, espinas y tierra árida no son un freno para la exuberante lluvia de semillas que desparrama el sembrador, incluso sobre el camino.

Alguien que obra de esta manera no conoce el eficientismo de los negocios de hoy ni se ata al frío juicio del interés económico.

Goza apostando a la vida no le interesa un rédito material solo distribuye esperanzas de vida. Y es Dios mismo el sembrador que hoy concretamente desparrama sobre nosotros su abundancia de bendiciones sin detenerse ante los malos resultados que nuestras debilidades y flojeras en las respuestas puedan provocar.

Estos días de reflexión, debates, aprendizajes y de intercambios que hoy culminan con esta eucaristía nos ayuden a todos para ser sembradores de esperanzas y de Vida Plena, como Mensajeros de ese Dios Pródigo en misericordia y generoso en su entrega de amor.

María, a quien hoy recordamos como nuestra Señora del Carmen nos ayude con su maternal intercesión para ser como Ella portadores de Jesús para nuestros hermanos, especialmente los más débiles.