Aniversario del fallecimiento del Pbro. Pedro Ignacio de Castro Barros

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Hijo de Pedro Nolasco de Castro y Paz y de Jerónima Barros Aguilar, Pedro Ignacio de Castro Barros nació el 31 de julio de 1777 en Chuquis, un pequeño pueblo de La Rioja. Recibe los apellidos Castro y Barros de sus padres; los nombres se deben a Pedro, su padre, e Ignacio al día de su nacimiento (día de San Ignacio de Loyola). Rodeado de sus padres y hermanos, criado en un ambiente humilde pero profundamente religioso, comenzó a recibir una rudimentaria educación.

PEDRO IGNACIO DE CASTRO BARROS

En 1791 se trasladó a Córdoba donde estudió Filosofía. Se graduó en 1796 y en 1798 culminó los estudios de Teología y se doctoró en dicha ciencia tan solo un año después. Finalmente, el 31 de diciembre del año 1800 fue ordenado sacerdote para la diócesis de Córdoba del Tucumán, de la cual dependía también La Rioja.

Cuatro años después vuelve a su provincia natal y se dedica con pasión a las tareas pastorales, fundamentalmente los ejercicios espirituales y la enseñanza a los jóvenes. La tarea dura tan solo unos años, ya que a principios de 1810 vuelve a Córdoba para dictar la cátedra de Filosofía en la Universidad, que finalmente había pasado al clero secular. La Revolución de Mayo aconteció durante su permanencia en Córdoba y desde los comienzos se mostró solidario con la nueva causa. Los nuevos movimientos y algunos pequeños hechos en la Universidad logran que Castro Barros vuelva a La Rioja como Vicario Foráneo en tareas pastorales. Esto no impidió que tenga una activa participación política, ya sea desde el púlpito o desde su inferencia en asuntos civiles y privados, donde muchas veces era consultado por su sabiduría y prudencia. Su actuación política se acentúa por su activa participación en la Asamblea del año XIII. Es elegido representante de La Rioja cuando la provincia llevaba ya casi un año de funcionamiento. El 25 de mayo de 1815 en Tucumán, pronunció el célebre discurso tan conocido.

Años más tarde, luego de unas nuevas misiones en el norte, en 1821 nuestro sacerdote pasa por La Rioja, pero se dirigió hacia Córdoba. Allí ocupó el cargo de rector de la Universidad, logró la instalación de una imprenta, colaboró con organismos civiles, promovió la educación en las escuelas, intervino en conflictos políticos, se dedicó a la tarea pastoral.

A su regreso a Córdoba en 1829 se encontró con el general Paz como gobernante de la provincia. Sin embargo, tras la derrota del general en manos federales, fue marcado como unitario y apresado junto con otros. Castro Barros fue trasladado a Santa Fe y luego a Buenos Aires; con permiso de Rosas pudo continuar su viaje a la Banda Oriental en 1831, donde se dedicó a tareas apostólicas. Tenía deseos de volver a la Argentina, pero a raíz de los acontecimientos prefirió continuar directamente a Chile, vía Magallanes, en 1841.

Em Chile, por mucho tiempo huésped y consejero del arzobispo de Santiago, continuó ejerciendo su apostolado desde el púlpito y la catedra universitaria. Tuvo también a su cargo la enseñanza de la filosofía y de la historia eclesiástica en diversos establecimientos públicos hasta su fallecimiento ocurrido el 17 de abril de 1849. Sus restos fueron llevados a La Rioja recién en 1926.